NUESTRO PERIODISMO
“¿Qué diarista limeño representa la encarnación de un principio? Mientras uno se acuesta montañés y se levanta girondino, el otro se duerme autocrático y se despierta anarquista. El liberal escribe en la hoja conservadora, el ultramontano en la revolucionaria. A nadie sorprende que un radical masón salga colaborando en El Pan del Alma o en El Amigo del Clero. Especie de moléculas errantes, nuestros famosos publicistas entran hoy en la combinación de un sólido, mañana en la de un líquido, pasado mañana en la de un gas.
Algunos de ellos infunden conmiseración y repugnancia. Clowns gibosos y encorvados viven desde hace treinta o cuarenta años, repitiendo la misma ensalada de chistes vulgares, ejecutando las mismas cabriolas, dándose las mismas costaladas y sacándose del estomago el mismo cintajo polícromo y chillón. Atraviesan las calles, denunciando la lucha entre la muerte que les inclina hacia el suelo y la tierra que siente asco de recibirles. Van donde el negocia les llama, habiendo tenido la imprudencia de afirmar que el periodismo no es una cátedra sino una empresa industrial. A más del clown, representan en nuestra sociedad al bravo de la Edad Media: el bravo clavaba un puñal, si le ofrecían una bolsa; ellos hincan la pluma, si les decretan la subvención fiscal o les arrojan las propinas individuales. La falta de sinceridad y honradez se junta casi siempre al exceso de ignorancia; hasta cabe de afirmar que la ignorancia con humos de suficiencia vive inseparablemente unida a la improbidad: un espíritu honrado aprende antes de enseñar y no enseña lo que ignora. Si hay delito en alquilar su pluma, vender sus opiniones, también le hay, quien sabe mayor, en divulgar una ciencia que no se posee y llevar al engaño a los ignorantes y sencillos”
“¿Qué diarista limeño representa la encarnación de un principio? Mientras uno se acuesta montañés y se levanta girondino, el otro se duerme autocrático y se despierta anarquista. El liberal escribe en la hoja conservadora, el ultramontano en la revolucionaria. A nadie sorprende que un radical masón salga colaborando en El Pan del Alma o en El Amigo del Clero. Especie de moléculas errantes, nuestros famosos publicistas entran hoy en la combinación de un sólido, mañana en la de un líquido, pasado mañana en la de un gas.
Algunos de ellos infunden conmiseración y repugnancia. Clowns gibosos y encorvados viven desde hace treinta o cuarenta años, repitiendo la misma ensalada de chistes vulgares, ejecutando las mismas cabriolas, dándose las mismas costaladas y sacándose del estomago el mismo cintajo polícromo y chillón. Atraviesan las calles, denunciando la lucha entre la muerte que les inclina hacia el suelo y la tierra que siente asco de recibirles. Van donde el negocia les llama, habiendo tenido la imprudencia de afirmar que el periodismo no es una cátedra sino una empresa industrial. A más del clown, representan en nuestra sociedad al bravo de la Edad Media: el bravo clavaba un puñal, si le ofrecían una bolsa; ellos hincan la pluma, si les decretan la subvención fiscal o les arrojan las propinas individuales. La falta de sinceridad y honradez se junta casi siempre al exceso de ignorancia; hasta cabe de afirmar que la ignorancia con humos de suficiencia vive inseparablemente unida a la improbidad: un espíritu honrado aprende antes de enseñar y no enseña lo que ignora. Si hay delito en alquilar su pluma, vender sus opiniones, también le hay, quien sabe mayor, en divulgar una ciencia que no se posee y llevar al engaño a los ignorantes y sencillos”
Manuel Gonzáles Prada
Horas de Lucha
Horas de Lucha
Quise escribir que era una vileza que el Diario Ojo titulará “BOTAN A PROFESORES HUELGUISTAS” exponiendo sus fotos como delincuentes prontuariados por ejercer su derecho a protestar ante lo injusto. Quise decirles a los periodistas de CPN, de Radio Programas, de los canales de televisión que se equivocaban, que los maestros no salíamos esta vez a pedir aumentos de sueldos ni mayores beneficios. Quise decirles que la Ley de la CPM, que tan ardorosamente defienden, contenía prejuicios tan absurdos y burdos como el hecho de ser suspendido por opinar o ser destituido por tener VIH o TBC. Que la propaganda de los ascensos y sueldos adicionales estaba perfectamente condicionada a la “disponibilidad presupuestaria”(Ver PESEM 2007-2011). Quise decirles que daba miedo el Reglamento porque vendría con más causales de despido. Quise decirles que esta ley no hablaba nada absolutamente de la “exclusividad” (dedicación a tiempo completo a la escuela pública) ; porque para el libre mercado de la fuerza laboral que hace caer los salarios, alabado sea el cielo y a la inversión privada, ni con el pétalo de una rosa. Quise también informarles, cabe la oportunidad, que uno de los suscriptores de esta ley, el congresista, Edgar Núñez Román, era dueño de un ISPP (Instituto Superior Pedagógico Privado), dos colegios de educación básica y socio de una universidad particular (Alas Peruanas); y que entonces era comprensible, desde el punto de vista de sus utilidades, que aprobara esta ley. En fin, quise expresar argumentos sólidos. En Pisco hicimos una movilización pacífica protestando contra la prepotencia de la empresa transnacional Puspetrol instalada en plena Reserva Nacional de Paracas. Quisimos atención y obtuvimos sólo la indiferencia de la Prensa. Protestamos con nuestras voces y caminatas y nos acallaron con un inmenso silencio. Mañana saldré a protestar una vez más y gritaré “Prensa amarilla, informa bien al pueblo”, prensa amarilla, vergüenza nacional”. Algunos por lo menos me oirán.
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